Tip rápido: cinco errores al preparar cajas para guardamuebles

Guardar cosas en un guardamuebles parece sencillo: metes, cierras, listo. Pero preparar cajas para guardamuebles tiene sus propias reglas, distintas a las de una mudanza convencional. Aquí los objetos pueden estar semanas o meses sin que nadie los revise, y lo que parecía bien embalado puede convertirse en un problema serio al recuperarlo.

 

Los cinco errores más comunes al preparar cajas para guardamuebles

El primer error es usar cajas en mal estado. Una caja que ya ha hecho un viaje de mudanza puede parecer sólida por fuera y estar comprometida por dentro. Bajo el peso de otras cajas apiladas durante semanas, puede ceder y dañar lo que hay dentro o debajo. Una caja nueva o en buen estado no cuesta mucho más, pero protege infinitamente mejor.

El segundo es no usar material de relleno. Si los objetos se mueven dentro de la caja, se golpean entre sí. Papel de embalaje, trozos de tela o espuma de polietileno son suficientes para evitarlo. Muchos se saltan este paso por ahorrar tiempo o material, y el resultado suele verse al abrir las cajas meses después con más de una rotura evitable.

El tercero es mezclar objetos pesados con objetos frágiles en la misma caja. La presión de los pesados sobre los frágiles, especialmente si hay movimiento o hay otras cajas encima, acaba causando roturas que no se producen en el momento del embalaje, sino de forma gradual durante el almacenaje. Separar por peso y por fragilidad es la regla más básica y la más ignorada.

El cuarto error es no proteger los objetos metálicos de la humedad. El metal se oxida, y en un guardamuebles durante meses, incluso en condiciones controladas, puede aparecer oxidación si los objetos van en contacto directo con el cartón. Un simple papel de embalaje o film de plástico entre el metal y el cartón lo evita por completo y no añade ni dos minutos al proceso de embalaje.

El quinto, y el más frustrante cuando llega el momento de recuperar todo, es no etiquetar las cajas al almacenarlas. Si no sabes qué hay dentro, vas a tener que abrirlas todas hasta encontrar lo que buscas. Y si llevas semanas o meses sin ver esas cosas, el proceso se vuelve considerablemente más largo de lo necesario.

 

Cómo organizarlo bien desde el primer día

Además de evitar estos errores, hay algunas prácticas sencillas que hacen que el guardamuebles sea mucho más funcional. Colocar las cajas con las etiquetas hacia delante permite ver el contenido sin moverlas. Dejar un pasillo central entre las cajas y los muebles facilitan el acceso cuando necesitas recuperar algo sin tener que mover todo.

Los objetos que creas que vas a necesitar antes deberían estar en la parte más accesible del guardamuebles, preferiblemente al frente y a una altura cómoda. Los que no necesitarás hasta el final pueden ir al fondo y en la parte inferior. Este orden requiere un minuto de planificación al entrar, pero ahorra mucho tiempo en cada visita posterior.

También vale la pena hacer un listado rápido de lo que hay en el guardamuebles, aunque sea en el móvil. Cuando vuelvas semanas después, ese listado te permite saber exactamente qué tienes sin necesidad de abrir nada.

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