La vajilla es lo último que guardas y lo primero que echas de menos. También es, con diferencia, lo que más se rompe cuando se embala con prisa la noche antes. Si vas a embalar vajilla para una mudanza, te basta con unos materiales sencillos y un par de reglas bien aplicadas.
No necesitas técnicas complicadas. Necesitas que nada se mueva dentro de la caja y que nada pese más de la cuenta.
Cómo embalar vajilla para una mudanza sin romper nada
Embalar vajilla para una mudanza consiste en envolver cada pieza por separado, colocarla en una caja pequeña y resistente y rellenar los huecos para que no haya movimiento durante el transporte. Ese es todo el secreto; lo demás son detalles.
Para empezar, reserva cajas de tamaño pequeño o mediano para la cocina. Una caja grande llena de platos pesa demasiado, se deforma y acaba cediendo por el fondo. Como referencia, muchas guías de embalaje recomiendan no superar los 20 kilos por caja cuando el contenido es frágil.
Refuerza el fondo con cinta en forma de cruz y pon una capa de papel arrugado o de burbuja antes de meter la primera pieza. Esa base amortigua los golpes cuando la caja se apoya en el suelo del camión.
Platos, vasos y copas: cada pieza tiene su truco
Los platos viajan mejor de canto, en vertical, como los discos en una estantería. Envuelve cada uno con papel y colócalos juntos, sin dejar aire entre ellos. Puesto así, el plato soporta mucho mejor la presión que apilado en horizontal.
Con los vasos, mete una bola de papel dentro antes de envolverlos por fuera. Van boca abajo, en la parte superior de la caja, que es donde reciben menos peso.
Las copas son las piezas más delicadas de la cristalería. Protege primero el tallo, que es por donde suelen partirse, y después envuelve el cáliz. Si tienes copas buenas en cantidad, los separadores de cartón para cajas son una inversión pequeña que se nota.
¿Y las fuentes, las ensaladeras o las piezas grandes? Van abajo, con más protección, y nunca encima de nada frágil.
Rellenar, cerrar y etiquetar
Cuando termines de llenar la caja, muévela un poco. Si oyes algo, falta relleno. El papel arrugado, los trapos de cocina o incluso las toallas sirven para ocupar los huecos y, de paso, transportas algo que igualmente tenías que llevar.
Cierra la caja y escribe en al menos dos laterales «Frágil», la estancia de destino y la orientación con una flecha hacia arriba. Así quien la cargue sabrá cómo manipularla sin abrirla.
Un consejo de experiencia: prepara una caja pequeña aparte con dos o tres platos, vasos y cubiertos para los primeros días. Así no tienes que abrir toda la cocina la primera noche.
Descubre más consejos para proteger tus pertenencias
La vajilla es un buen ejemplo de algo que parece sencillo y da problemas cuando se embala sin método. En Mudanzas Trallero vemos a menudo cómo unos minutos de más con el papel y la cinta evitan roturas que después no tienen arreglo.
Si prefieres dedicar tu tiempo a otras cosas, también puedes dejar el embalaje de la cocina y tu mudanza en manos del equipo de Mudanzas Trallero cuando organices tu mudanza. Y si decides hacerlo tú, en nuestra web encontrarás información útil para embalar vajilla y otros objetos frágiles con garantías.


